Tribu Huemul

Un viejo búho, símbolo de la sabiduría, habituado a ver pasar la vida y a meditar sobre ella, observaba a un grupo de jóvenes que en un claro del bosque velaba la noche alrededor de un fogón. Todos llevaban un pañuelo al cuello y el calor del fuego los reunía en un apretado círculo de leal amistad, mientras el resplandor que iluminaba sus caras también llevaba luz a sus almas.

Sabían que a sus espaldas había muchos seres en la oscuridad y el frío que aún no conocían el amor y la fe.  Y avivaban el fuego para darles su luz y compartir con ellos todo su calor.

Con la experiencia que dan los años, el sabio búho comprendió que la llama de ese fogón jamás se apagaría, porque esos muchachos la llevarían consigo iluminando caminos y supo que, ya hombres y mujeres, con esa llama formarían hogares, porque un hogar no es una casa, sino el amor que hay dentro de ella.

Y se quedó muy quieto, alabando al Señor de todas las criaturas, rogando porque llegue el día en que infinitos fogones disipen las tinieblas del mundo que compartimos.
 

 

Comments